>>Noticias, libros, eventos, jornadas, conferencias...
-
------------------------------------------------------
[AD1] [AD2] [AD3] [AD4] [AD5] [AD6] [AD7] [AD8] [AD9] [AD10] [AD11] [AD12] [AD13] [AD14] [AD15] [AD16] [AD17] [AD18] [AD19] [AD20] [>>siguientes]
---------------------------------------------------------------

AD15: DE LA CIUDAD LETRADA A LA CIUDAD VIRTUAL por Álvaro Cuadra [30.05.05]
---------------------------------------------------------------

 


Prólogo por el Dr. Carlos Ossandón B.
PROFESOR E INVESTIGADOR. UNIVERSIDAD DE CHILE. UNIVERSIDAD ARCIS.

Dentro de un horizonte postmoderno (en la línea trazada por F. Jameson, entre otros), el texto se afinca en los nuevos ejes que ha venido planteando el lenguaje en su versión pragmática y formal (Austin, Searle, Wittgenstein), más allá de remanentes “ontológicos” e incluso normativos.

Cuadra nos plantea que lo que se ha venido modificando es todavía más radical o profundo que los desplazamientos o debilitamientos que sufren el texto escrito, el escritor o la discusión argumentativa pública.

Serían los propios “patrones culturales” de la modernidad los que estarían amenazados por las tormentas, flujos y vértigos postmodernos. Más allá, sin embargo, de una constatación genérica y ya expresada por diversos autores, el presente texto, usando con libertad los recursos de la pragmática o de la “semiotic” de raíz anglosajona principalmente, se adentra en los “regímenes de significación” (S. Lash) que definen los
nuevos escenarios virtuales y massmediáticos. Estos regímenes desmantelan el laboratorio mismo que producía aquellos argumentos y sentidos que alimentaban el modelo ilustrado-liberal clásico.

Según Cuadra, lo que se abandona en los nuevos contextos públicos es ni más ni menos que el orden de la letra o de la escritura con todos sus ceremoniales, clisés, temporalidades, relaciones de producción, recepción o circulación de sus objetos culturales. En su lugar se instala la virtualización, el consumo, el hedonismo y el narcisismo. El “nuevo diseño
socio-cultural” se articula ya no a partir de “grandes relatos” ni de textos canónicos sino gracias a unas legitimidades que se hallan en los distintos “juegosde lenguaje”(Wittgenstein), flujos, combinaciones verbo-icónicas y estético-mercantiles que las nuevas mediaciones y el consumo realizan a diario. Ya no sería en el plano del discurso defendido públicamente, ni en determinadas “distancias” o solemnidades, sino en el de la pragmática y de los usos donde se articularían unas legitimidades que se reconocen como ethos o formas de vida.

La virtualización que se destaca trae consigo una importante e inquietante transformación en los procesos de “designación” (relación signo-realidad) y de “significación” (relación signo-imagen mental), que se subordinan a la “lógica significante”. Abolido el “referente” y el “significado” lo que queda son brillos, expresividad, ars combinatoria, pulsiones tecno-mediáticas y mercantiles, y no propiamente “sentidos” o “ideologías”. Estas transformaciones hacen algo más que debilitar los ingredientes propios del espacio ilustrado o liberal, más bien le quitan su piso: las ideas son reemplazadas por estímulos, las profundidades por superficies, las convicciones por seducciones, los narradores por narraciones.

Los procesos descritos convierten “el mundo en una sub specie semioticae”, transformando todo en “significante”: la crítica en slogan, el debate público en justa deportiva, el líder revolucionario en estereotipo, los sujetos en íconos. Estos procesos de virtualización, de“desemantización” y de “arreferencialidad” precisa Cuadra, modifican los modos de percibir y de construir la realidad, el “sensorium” (W. Benjamin) de las masas, las identidades de los individuos, las “reglas constitutivas” (Searle) del habla social. El análisis efectuado por Cuadra entra así y con perspicacia, en el corazón mismo donde laten o fluyen las subjetividades hoy.

Volviendo ahora a nuestro punto de inicio, cabe preguntar si aquella noción general de “espacio público”, tributaria de la constelación cultural ilustrada, permite todavía determinados rendimientos gnoseológicos, considerando los cambios profundos que se han venido dando tanto en las formas y lugares de la sociabilidad como en los modos de circulación de los signos culturales (R. Chartier). Una alternativa ciertamente problemática, paralizante más bien, sería la de fijar una suerte de locus idílico desde el cual naturalizar unos criterios normativos, reconstruir con ellos una determinada “distancia” frente a lo dado, para en seguida hacer recaer sobre las nuevas virtualizaciones massmediáticas (de acuerdo al diagnóstico de Cuadra) todo el peso de la crítica (¿y del desprecio?) ilustrado-letrado. Seguramente no sería ésta la primera vez que la nostalgia planee sobre recuerdos más imaginados que reales o que se busquen reconstituciones imposibles (en este caso, de los ideales u
obsesiones del Iluminismo alemán). En un sentido distinto, queda abierta la invitación que nos hace Cuadra de intentar superar ciertos déficit teóricos ,explorando nuevas formas de comprensión de lo actual. Puestos en esta perspectiva, el esfuerzo por reexaminar el relato kantianohabermasiano
en aquellos textos de 1784 y 1962 adquiere relevancia no
sólo porque éste constituye una de las sedimentaciones importantes de la tradición democrática y pública, sino también porque, como dice R. Castel, nuestro presente, por diverso que sea respecto del pasado, no es sólo lo contemporáneo, también lo constituyen sus ausencias.


-------------------------------------------
Envíanos tus reflexiones y comentarios a: info@fiap.org.es
-------------------------------------------------

fiap, 2005.
Algunos derechos reservados.
Puedes redistribuir, reenviar, copiar o citar este documento siempre que no lo modifiques y no lo uses con fines comerciales. Debes incluir esta nota, así como el nombre de fiap (foro de investigación y acción participativa para el desarrollo de la sociedad del conocimiento) http://www.fiap.org.es

-------------------------------------------------