>>Ciberciudadanía
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C5: GLOBALIZACIÓN DIGITAL: ACERCA DEL MANIFIESTO POR UNA CIBERCIUDADANÍA (1)

[13.06.05]
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Dr. Mario González Arencibia
MCs. Idelsi Martínez Ungo

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"Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas" (José Martí)


Aunque nadie duda de la importancia que tienen las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la sociedad, los análisis al respecto difieren en perspectiva y profundidad. Sus orígenes, causas, contenidos y efectos son estudiados desde todo tipo de marcos teóricos y metodológicos, dando por resultado un verdadero mosaico de escenarios presentes y futuros del funcionamiento de una sociedad digital que no se duda en calificar como cibernación o nación cibernética.

Los autores de este trabajo analizan el manifiesto Por el Ejercicio de una Ciberciudadanía Activa, Responsable y Comprometida, (declaración final del Primer Congreso ONLINE del Observatorio para la Cibersociedad de la RED IRIS en España en septiembre 2002 (2)), asociándolo con algunas de las políticas que se han estado aplicando en el terreno del denominado tercer entorno (3)y ponen de manifiesto los mitos y realidades que involucra la denominada sociedad digital.

Para los autores, el término sociedad digital , además de sus connotaciones estrictamente informáticas, también se refiere a aquella sociedad donde la acción física sobre el mundo pasa a ser sustituida por la mística del mando a distancia que permite ejercer un poder sobre los objetos tecnológicos sin necesidad de tocarlos o, al menos, con solo apretar una tecla o un botón.

Frente al criterio de que la ciberciudadanía y las políticas que de ella se desprenden generan convergencia, se sostiene que la globalización digital se desenvuelve acentuando divergencias expresadas en la brecha digital e imponiendo patrones culturales homogenizadores gracias al dominio informático y que, en consecuencia, cualquier análisis debe ir encaminado a solucionar o atenuar las divergencias, en particular aquellas que inciden en el desarrollo social.

Los autores identifican algunas de las evidencias sobre las realidades y mitos que involucra el mencionado "Manifiesto" en lo que respecta al ámbito digital. Para realizar este análisis centran la atención en cada uno de los puntos del "Manifiesto" y en las previsiones que existen sobre la sociedad digital.

Generalidades del concepto ciudadanía

El concepto de ciudadanía está siendo cuestionado por nuevas realidades como el acelerado proceso de globalización al que acompaña el fenómeno de la multiculturalidad, ligada a su vez a un amplio y general movimiento de migración.

Todo ello genera interrogantes en torno al papel del Estado-nación como organizador de la realidad. El concepto ciudadanía referido a un territorio dado está siendo sometido a nuevas visiones críticas que incorporan la realidad local, nacional y transnacional en un contexto de pluralidad cultural caracterizado por inmensas desigualdades sociales que atentan contra la unidad de las comunidades y fracturan las relaciones sociales, lo que exige un ciudadano responsable, activo y comprometido con su entorno social.

Diferentes modalidades de ciudadanía.

Para su análisis, los autores parten de la clasificación del concepto ciudadanía propuesta por Flor A. Cabrera Rodríguez (4).

Ciudadanía cosmopolita : se refiere a una concepción de ciudadanía que trascienda el ámbito nacional y transnacional. Esta propuesta pretende superar todas las barreras tradicionales entre ciudadanía y comunidad política.

Ciudadanía global : sitúa en el eje central la diversidad, equidad, interconexión e interdependencia. El ciudadano respeta y valora la diversidad, desea actuar para hacer del mundo un lugar más equitativo y sostenible y es responsable de sus acciones.

Ciudadanía responsable : enfatiza el compromiso y la responsabilidad social.

Ciudadanía activa : otorga valor e importancia al compromiso cívico, a la participación activa y creativa de los ciudadanos en la gestión de los asuntos comunes.

Ciudadanía crítica: exige la asunción con todas sus consecuencias de una cultura cívica que requiere el compromiso para construir una sociedad más justa y participativa.

Ciudadanía social responsable : distingue responsabilidades ciudadanas atendiendo a diferentes compromisos sociales: a) democrática social , como aquella que asegura la participación de todos y todas y que lucha contra el fenómeno de exclusión. b) ambiental, que trabaja por la preservación y cuidado del medio ambiente. c) paritaria, que exige la superación de los prejuicios de grupos, con especial referencia al género.

Ciudadanía multicultural : la salud y la estabilidad de las democracias modernas no sólo dependen de la justicia de sus instituciones básicas, sino también de las cualidades y actitudes de sus ciudadanos, respecto a:

- Su capacidad para tolerar y trabajar con personas distintas a ellos.

- Su deseo de participar en el proceso político para promover el bien público.

- Su capacidad para asumir responsabilidad personal en las elecciones que afecten a su salud y al entorno.

- Su conciencia sobre el sentido de justicia y de compromiso con una distribución equitativa de los recursos.

Ciudadanía intercultural : va más allá del reconocimiento del multiculturalismo y se apoya en cuatro elementos básicos:

- No asimilar las culturas dominantes sino posibilitar que conserven su adhesión a identidades culturales diversas.

- No recrearse en la diferencia por la diferencia, sino asegurar una convivencia auténtica, ya que no toda diferencia es respetable.

- Respetar la elección de las personas a elegir su identidad cultural.

- Valorar la comprensión de las otras culturas como medio para comprender la propia.

Ciudadanía diferenciada : toma en consideración la cultura, las identidades y los derechos de los distintos grupos culturales de la sociedad. Admite que la diferenciación en grupos es un proceso inevitable, pero sabe que algunos de esos grupos están privilegiados mientras otros están oprimidos.

Ciudadanía económica : se refiere a la "empresa ciudadana", otro importante espacio desde donde hacer y formar en ciudadanía. En la cuenta de resultados de las empresas están apareciendo los bienes intangibles que pueden ser de muy diverso tipo, desde un clima laboral armónico y solidario hasta asumir la responsabilidad social por el entorno.

Dimensión política y psicológica de la ciudadanía.

Todas estas nociones de ciudadanía conforman el concepto como la unidad de lo diverso. En su artículo "Una nueva concepción de la ciudadanía en una sociedad multicultural" Flor A. Cabrera Rodríguez apunta dos componentes interdependientes, pero bien diferenciados, relativos a la ciudadanía:

a) Dimensión política y de justicia asociada a un estatus legal que exige el reconocimiento de derechos y responsabilidades. En este caso, se habla de ciudadanía como estatus.

b) Dimensión de naturaleza psicológica asociada a una identidad de ciudadano que le hace sentirse parte de una colectividad con la que se identifica y reconoce. En este caso se habla de ciudadanía como práctica deseable o como proceso.

El resultado es que se entiende la ciudadanía como una "relación política" entre la persona o los grupos relevantes y una comunidad política,. Por otro lado, en la práctica la ciudadanía se construye mediante un proceso social donde los ciudadanos comparten valores y normas de compartimiento que permiten la convivencia entre ellos y les dota de una identidad colectiva específica.

En suma, la ciudadanía no sólo depende del reconocimiento de un estatus, sino que también involucra un sentimiento de pertenencia, de "sentirse parte de", que se construye en colectividad y a través de la participación. Hay que entender que los tres términos: estatus, sentimiento de pertenencia y práctica o ejercicio de la ciudadanía son interdependientes y se alimentan mutuamente.

"Manifiesto" por el ejercicio de una ciberciudadanía activa, responsable y comprometida: mitos y realidades.

P1 : "C reación de infraestructuras para eliminar la fractura digital" ; sin embargo, este problema no puede ser reducido solo a una cuestión de infraestructura, sino que hay que considerar el importante papel que juega el orden social establecido, a lo que debería añadirse la necesidad de una estrategia para hacer frente a los grandes problemas de analfabetismo e incultura que tiene la humanidad.

P2: "C reación de un marco legal con un régimen de competencia comercial, sin barreras ni proteccionismos que perjudiquen a persona o sociedad alguna" . Se trata de un mecanismo perfecto para proteger a los más fuertes. Aceptar esta tesis daría lugar a un mayor afianzamiento del capital transnacional y del neocolonialismo tecnológico.

P3: " Se deben establecer organizaciones que protejan la ciberciudadanía contra prácticas abusivas de gobiernos y empresas frente al "derecho" que proclama la ciberciudadanía planteada ". Esta idea es gemela a la anterior. No se pueden ver los derechos en abstracto, separados del contexto, ni aplicar el mismo rasero a todos.

P4: " Estudiar las ventajas derivadas de utilizar soluciones tecnológicas de código libre en las administraciones públicas y su implantación siempre que sea viable, en detrimento de herramientas de tipo comercial, privado o cerrado ". Todo parece indicar que se le quiere hacer un favor a las administraciones públicas, defendiéndolas de la práctica neoliberal, pero es utópico: hasta ahora el mercado ha sido quien ha guiado las soluciones tecnológicas en una u otra dirección; en la mayoría de los casos el Estado ha sido solo un espectador.

P5: "Elaboración, difusión y puesta en marcha de auténticos programas de educación, a todos los niveles, en la utilización de las TIC, que permitan que su uso y provecho no quede limitado a los grupos social y económicamente privilegiados ". El acceso y uso de las TIC por los diferentes sectores sociales no es solo un problema de educación, sino también de recursos económicos e integración social. Esto hasta ahora no se ha logrado resolver en los marcos del primer y segundo entorno. No considera tampoco un desafío cultural de la globalización trascendente, como son las fuertes limitaciones lingüísticas de los países subdesarrollados debido a que en este nuevo espacio cultural (Internet) más del 95% de los documentos están en inglés.

P6: Se plantea el desarrollo de una política responsable y consecuente con la libre y fluida difusión de la información y el conocimiento en formatos tecnológicos de dominio público, su catalogación y exposición pública que permitan que estos recursos sean lo más fácilmente localizables y utilizables. Aquí la pregunta podría ser: ¿cómo hacer una política responsable y consecuente si esto choca con el tema de la propiedad? ¿Cómo lograr esto con la profunda brecha digital que caracteriza al entorno mundial? ¿Cómo es posible esta libertad en condiciones de un régimen de competencia comercial como se postula en el punto dos?

P7: Se promueve la " denuncia de incumplimiento de los puntos contenidos en este manifiesto con especial referencia de las consecuencias sociales a las que dicho incumplimiento nos lleva. Convirtiéndonos, de facto, en una voz firme que remueva las conciencias de las personas y de las administraciones públicas ". Este punto está al margen de lo que sucede en la realidad y pretende ver resueltos los problemas del mundo en el entorno digital sin observar las profundas desigualdades que existen.

P8: Invita a conseguir “hacer público todo tipo de información a través de la red, promover y asumir la precisión, adecuada elaboración y presentación de los contenidos que puedan servir de guía, referencia o información y hacerlo siempre desde un ejercicio de responsabilidad ética, que tome en consideración las posibles consecuencias de la información publicada ". Este punto es viable en tanto contribuye a la socialización del conocimiento, sin embargo es contradictorio con lo que sucede en la red de redes, donde proliferan prácticas antiéticas como la pornografía, la pedofilia, la exaltación del terrorismo, etc., que según este manifiesto tendrían tanta libertad de circulación y comercio como otras propuestas.

Finalmente el documento aterriza con las siguientes palabras: "Porque creemos que ya no es posible seguir poniéndole vallas al mundo, ni fronteras, ni aduanas, ni peajes monopolísticos u oligárquicos. Porque estas vallas, fronteras, aduanas y peajes son testigos de un mundo caduco e injusto al que debemos renunciar para que la Humanidad sobreviva y porque creemos que el ciberespacio es el primer lugar donde esos obstáculos pueden ser, efectivamente, salvados." Con estas palabras deja ver con fuerza su profundo contenido neoliberal, así como el sesgo apologético al ciberespacio como el horizonte para resolver los problemas de la humanidad y esconde las profundas diferencias socio-clasistas existentes en el mundo contemporáneo, con las cuales es impensable poder democratizar el ciberespacio en tanto el acceso y uso del tercer entorno está profundamente condicionado por lo que ocurre en los otros dos entornos.

¿Sociedad digital igual a postmodernismo?

Las teorías en torno a la sociedad digital se han ido construyendo más mediante constataciones empíricas que por la aplicación de criterios o principios predeterminados. No obstante, no han podido escapar a la influencia de las concepciones de moda. Ello se evidencia en sus postulados básicos, los cuales responden al postmodernismo, lo que se comprende mejor si se considera que la postmodernidad se define a sí misma como reflexión que expresa el estado de la cultura de la civilización mediante el estudio de las sociedades más desarrolladas. Por ello sus representantes consideran que la sociedad actual se encuentra en una nueva época, concebida como postindustrial o informatizada, que se caracteriza por el desarrollo y predominio de los medios de comunicación, los que facilitan la transmisión generalizada de saberes, creencias, normas, gustos, valores, etc. a todo el universo.

Se está elaborando una visión de la sociedad sobre la base de extrapolar al todo lo que solo es una condición de una de sus partes: Para nadie es un secreto que las tecnologías de la información y las comunicaciones han alcanzado un amplio desarrollo y uso social solo en las naciones desarrolladas, mientras que en el resto (que son las más) existe una gran carencia de ellas.

Evidencias.

¿Cómo es posible pensar que las TIC actúan en un vacío social, al margen y por encima de los condicionamientos económicos, socio-políticos, etc.? ¿Se corresponde esta visión del mundo actual con la realidad social de los países, incluso de los más desarrollados?

Quizá no haya llegado todavía la hora de las respuestas y estemos sólo en la de la formulación de las cuestiones, pero de cuán acertados nos mostremos al plantear éstas depende en gran medida nuestra capacidad de entendimiento del fenómeno.

Y aun no sabiendo mucho, sí se podría decir que existe ya un elenco de definiciones o de precisiones que perfilan las características de la sociedad digital y que permiten suponer el carácter netamente "turbulento" de la misma. En seis puntos se resumen algunas evidencias cuya asunción parece del todo necesaria para cuantos quieran acercarse a su comprensión (5):

1.- La sociedad digital es global : no conoce fronteras geográficas y temporales. Sin embargo, son todavía muchos en la industria, en la universidad, en el comercio, en la política, en la justicia, que prescinden de este carácter de globalidad.

2.- La sociedad digital es convergente : confluyen en ella muchas disciplinas, tareas y especialidades del saber y el hacer que acostumbraban a andar por separado y, antes o después, alumbrará una nueva epistemología.

3.- La sociedad digital es interactiva : el fundamento de su acción es el diálogo y la cooperación.

4.- La sociedad digital es caótica : no admite jerarquías reconocidas o no se somete fácilmente a los parámetros habituales de la autoridad.

5.- La sociedad digital es la cuna de una nueva realidad virtual , que no es solo una realidad imaginada o representada.

6.- La sociedad digital es vertiginosa : se desarrolla de forma casi autónoma a gran rapidez y ha desbordado todas las previsiones sobre su crecimiento.

A partir de estos supuestos se puede plantear que en el "manifiesto" por el ejercicio de una ciberciudadanía activa, responsable y comprometida se puede encontrar una gran dosis de apología de las TIC, junto a una fuerte carga de utopía. Ello es claro desde el primer párrafo, cuando asegura: " El acceso a la cultura, el conocimiento y la información nunca estuvo tan al alcance de la humanidad como ahora ."

El Manifiesto no menciona los crecientes problemas y desigualdades que se abren ante los pueblos como consecuencia de la brecha digital ocasionada por la gran polarización de la riqueza y la pobreza que ha generado el desarrollo desigual del capitalismo, cuestión reconocida incluso por especialistas norteamericanos como el profesor Emérito de la Universidad de California Herbert I. Schiller quien en su más reciente libro, Desigualdad informativa: la profundización de la crisis social en Estados Unidos , presenta la otra cara de la moneda. Su texto confirma el impresionante impacto tecnológico y abre serias interrogantes a partir de aspectos menos estudiados, como:

-Disminución del rol equilibrador del Estado, en particular en lo concerniente a la desregulación en gran escala de las normas oficiales y la desnacionalización de los sistemas de comunicaciones y transporte.

-Penetración cultural foránea masiva, con pérdida de valores propios y disminución de la conciencia social en países vulnerables.

-Privatización generalizada de los recursos e infraestructuras de servicio público.

-Aumento del poder de las corporaciones y empresas transnacionales.

-Énfasis en un mayor grado de comercialización y mercantilismo.

-Fomento de la competencia de intereses en los mercados globales.

-Surgimiento de nuevas formas de monopolización a partir de las absorciones corporativas y la concentración financiera entre empresas con economía de escala.

La realidad mundial actual indica que en el campo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) estamos ante un juego de gigantes, cuyo poder y magnitud de operaciones desafía todos los cálculos, por lo que sus resultados pueden afectar la soberanía e independencia de muchas naciones al suplantar la capacidad de decisión y autonomía del Estado.

¿De qué ciberciudadanía se podría hablar en este entorno privatizador, dominante y homogenizador?

La construcción de la ciudadanía

En la construcción de la ciudadanía aparecen dos elementos de singular relevancia:

1. La necesidad de una distribución equitativa del poder que incluya la posibilidad real de participación y elección.

2. El cuidado de los procedimientos y la necesidad de convenir procesos adecuados al carácter de las decisiones que sea preciso tomar.

Estas notas permiten hacer avanzar en la idea de que el "Manifiesto" está al margen de la compleja situación social mundial; promete para dentro de muy poco acceso irrestricto a interlocutores y fuentes de información en cualquier parte del mundo con solo apretar un botón en computadoras conectadas a un sistema integrado universal. La primera trampa de estos heraldos del futuro es que ocultan su naturaleza dual y las numerosas limitaciones que impiden la plena disponibilidad de la infraestructura de las TIC. Su intención es "válida", pero la carga de utopía que tienen sus propuestas es grande, pues entre imaginación y práctica median dificultades aún no conocidas y de inseguro diagnóstico.

Comentario final

El Manifiesto más que un slogan a seguir, debe leerse con una visión sociopolítica por las profundas implicaciones que puede traer para la práctica política de cualquier país, al estar teñido de conjeturas neoliberales. Responde a la visión de los países desarrollados.

Es necesario el desarrollo de una visión conceptual del fenómeno de la Red no desde un punto de vista de la ingeniería - donde los problemas son eventualmente de naturaleza técnica -, sino desde sus aproximaciones sociales; intentando, de paso, despejar algunas visiones algo apresuradas - eventualmente interesadas - que ofrecen perspectivas simplificadas de un fenómeno de altísima complejidad y de consecuencias todavía no mensurables.

Hay que tomar en consideración que las visiones posmodernistas no responden al mundo subdesarrollado. Lo que se pretende dentro del postmodernismo es la búsqueda para definir la totalidad desde la diferencia, desde la contradicción no soluble, captándose estas diferencias no en su existencia concreta, sino como construcción ideologizada. Según esto, es posible entonces entender el porqué los postulados de la llamada sociedad digital enraizados en el manifiesto digital intentan salvar las contradicciones saltando por encima de las diferencias reales que existen en el primer y segundo entorno, así como en los países subdesarrollados.

La ciudadanía es un constructo que incorpora con diversa intensidad y a través de diferentes articulaciones en el espacio y en el tiempo variables como la comprensión de la diferencia y la igualdad, el universalismo de los derechos humanos versus la visión relativista de esos mismos derechos, la interacción y el diálogo entre la dimensión política y civil de la sociedad, etc. Para trabajar cualquier concepto de ciudadanía se debe explicitar -en el punto de partida- con qué elementos vamos a trabajar y desde qué posiciones éticas y políticas los adoptamos; también, en qué contexto operan estos elementos. La resultante, necesariamente coyuntural, será un modo de ejercer la ciudadanía, diverso, similar, análogo o contrario a otros modos de actuarla, cuando cambia alguna de las variables que hayamos contemplado.

Interrogantes.

Ante esta situación se abren una serie de interrogantes que incluyen variadas preocupaciones: ¿Hasta qué punto la introducción de las TIC pueden constituir un arma de doble filo para el Tercer Mundo?

¿Cuáles son las bondades y cuáles los peligros que representa plegarse incondicionalmente al uso de los avanzados sistemas de información? ¿La adaptación a esos cambios como solución informativa y soporte educacional, supondrá el sometimiento a los centros de poder transnacional? ¿Cambiará nuestras costumbres y cultura? ¿Hasta qué punto la pretendida "aldea global digital" que se oferta por los protagonistas de la sociedad digital no vendrá a ser una amenaza contra las identidades nacionales, la diversidad cultural y la integración cultural latinoamericana y caribeña?

La realidad exige un profundo ejercicio de reflexión crítica que observe que la implantación de las TIC, ligadas a la globalización, constituye un fenómeno cultural, en lo que hay que pensar también que la globalización, vinculada a la denominada sociedad digital, ofrece también opciones de falsa universalidad; por lo que debe concebirse de dónde provienen esos adelantos, cómo poderlos utilizar en función de las mejoras y el progreso social, sin que su uso acentúe la relación de dependencia y sumisión que ha caracterizado al mundo subdesarrollado.

En esta tarea es fundamental la formación de una intelectualidad capaz de lograr la conjugación orgánica entre un alto nivel científico técnico y los problemas de la realidad social en que tiene que desplegar su actividad. Por lo que, siempre y cuando no se afecte la identidad cultural y favorezca el mejoramiento integral de la vida de los ciudadanos, la cooperación internacional y el logro de la integración cultural del mundo subdesarrollado, bienvenido sea el desarrollo tecnológico.

La idea es contar con una política nacional de comunicación e informática aplicable a las estrategias de desarrollo y a la toma de decisiones relativas a la educación y a la cultura. Esta política debe ser concertada e integral, abarcando los aspectos políticos, económicos, jurídicos, sociales, éticos, culturales y técnicos. Lo que no excluye la necesidad de organizar estudios sistemáticos en torno a las TIC en los ámbitos nacional, regional y mundial, para conocer sus interrelaciones y tendencias y, en particular, profundizar en las posibilidades de su empleo en los marcos de los países subdesarrollados, de manera que contribuya al progreso de éstos y se preserven los valores propios, la identidad y la ideología.


Notas:

(1) Extracto elaborado por fiap

(2) http://cibersociedad.rediris.es/congreso/declaracion.pdf.

(3) El tercer entorno (E3) no sólo es Internet, ni mucho menos la World Wide Web. Las TIC que posibilitan la construcción de E3 son el teléfono, la radio-televisión, el dinero electrónico, las redes telemáticas (descentralizadas y abiertas como Internet, pero también centralizadas y cerradas), las tecnologías multimedia (CD-Rom, DVD, etc.), los videojuegos y las tecnologías de realidad virtual.

(4) Flor A. Cabrera Rodríguez. Hacia una nueva concepción de la ciudadanía en una sociedad multicultural en: Identidad y Ciudadanía. (Coordinadora Margarita Bartolomé Pina) Editorial Marcea, S. A. de Ediciones Madrid 2002 pp. 83-85.

(5) Juan Luis Cebrian. La sociedad digital y el diálogo trasatlántico. http://www.geocities.com/luis_2000flores/Lasociedaddigital.htm.

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fiap, 2005.
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