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ENTREVISTA: Ramón Queraltó, CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA "La tecnología, al ser una mediación y no un simple instrumento, conlleva valores de todo tipo, y no sólo valores éticos." El desarrollo tecnológico ha mostrado que muchos problemas ideológico-políticos de corte pragmático se resuelven técnicamente, y esto se aprovecha para deshacer la discusión ideológica. P: Según suele decir, la tecnología no puede reducirse a un “mero instrumento” sino que, ante todo, es “una mediación entre el hombre, su mundo y su vida”. ¿Es posible afirmar, no obstante, que el diseño tecnológico puede condicionar las características de esa mediación? Obviamente sí. Que la tecnología no es un mero instrumento sino algo de mucho mayor alcance no tiene duda. Dicho con brevedad, un instrumento es algo que se coge, se utiliza y se deja donde estaba hasta la próxima vez; pero una mediación es algo que acompaña de modo regular y permanente al hombre en su existencia. Por eso, la técnica ha sido siempre una mediación de facto, ya que existe desde que el hombre aparece en la escena evolutiva (incluso antes en determinadas especies). Y hoy día, la tecnología, o sea, la técnica derivada especialmente del conocimiento científico, es claramente una mediación antropológica de la existencia humana. Respecto del diseño tecnológico hay que decir que no es que “pueda” condicionar a la mediación básica que es la tecnología, sino más bien que la condiciona con todas sus consecuencias, positivas y/o negativas. Un diseño social de los aparatos técnicos no es lo mismo que un diseño simplemente funcional. Normalmente existen diversos modos de solucionar técnicamente un problema, o sea, de diseñar la tecnología, y la índole del diseño influirá como mediación entre el hombre y su mundo para un mayor bienestar, un malestar, etc. De ahí la enorme importancia, como valor incidente en la tecnología, de un diseño “humano” y “social” en función de sus posibles usuarios. P: Vd. es uno de los pocos expertos que se atreve a hablar explícitamente de la “dimensión moral” de la tecnología. ¿Qué entiende por ello? La tecnología, al ser una mediación y no un simple instrumento, conlleva valores de todo tipo, y no sólo valores éticos. La misma eficacia operativa que es el criterio fundacional de toda racionalidad tecnológica puede contemplarse ya como un valor pragmático, o sea, algo que me sirve como patrón o pauta de resolución de problemas o conflictos. La “dimensión moral” de la tecnología se aprecia claramente en esta noción pragmática de valor (que ya no es la noción clásica teórica de valor a la que estamos acostumbrados por la educación recibida). Ahora bien, no basta con esto, no basta con resolver técnicamente un problema, sino que hay que “resolverlo lo mejor posible”, o sea, aplicando la regla prudencial de la mejor razón . Un ejemplo: la eliminación de residuos tóxicos de una industria. No cabe duda que se puede “resolver” vertiendo directamente tales residuos en los ríos y el mar, pero eso generará otros graves problemas de contaminación, intoxicación, etc. Entonces, la tecnología empleada en esa forma será tecnología pero será una mala tecnología , dado que no respeta exigencias ético-sociales básicas incluidas en la dimensión moral de la tecnología. La regla de la mejor razón se transgrede flagrantemente. La tecnología se rige por un criterio de eficacia operativa , es decir, por supuesto eficacia, pero también e indisolublemente operatividad , y esto último, desde la dimensión moral pragmática, significa con el menor coste temporal y humano . Es ahí donde entra de lleno la dimensión moral de la acción tecnológica, la cual también puede detectarse por otras vías además (por sus fines o cadena de fines, por ejemplo). En mis escritos he analizado todo esto desarrollando incluso una metodología de evaluación de los valores ético-sociales que se conectan directamente con las actividades tecnológicas (puede verse un elenco abreviado de estos escritos en www.personal.us.es/queralto ). P: Afirma que “la racionalidad tecnológica es una racionalidad pragmática, fundamentalmente”. ¿Estamos ante un nuevo intento del neoliberalismo a favor del ocaso de las ideologías? Que la racionalidad tecnológica es una racionalidad pragmática se deriva de su criterio constituyente como racionalidad, o sea, el criterio de eficacia operativa: no le interesa prioritariamente responder a la pregunta clásica esencialista “¿qué es esto?” sino responder a esta otra cuestión: “¿para qué sirve esto?” Además es una racionalidad pragmática “fuerte” y no débil, ya que no se identifica como auténtica racionalidad si no consigue su fin técnico, sea el que sea. ¿Qué conexión se puede señalar con el neoliberalismo y el ocaso de las ideologías? Sin duda hay enlaces, pues el desarrollo tecnológico ha mostrado que muchos problemas ideológico-políticos de corte pragmático se resuelven técnicamente, y esto se aprovecha para deshacer la discusión ideológica. Ahora bien, pretender que todo problema individual o social tiene una solución predominantemente técnica sin ningún elemento más a considerar, no sólo es falso sino que eso ya es en sí mismo una ideología, la ideología tecnicista o tecnologista. Todo depende entonces de que la tecnología se contemple en la totalidad de sus posibles dimensiones: si sólo se prima la eficacia, entonces la conexión neoliberal me parece clara, pues se trataría de lograr el mayor beneficio económico o político sin más que considerar; pero si hacemos hincapié en la operatividad, tal y como la describí en la segunda de mis respuestas, entonces esa operatividad impone apreciar no sólo un valor sino un conjunto de valores diversos, entre los cuales se hallan los valores ético-sociales, y todos ellos han de constituir un sistema de valores a satisfacer equilibradamente a través de una evaluación axiológica pragmática. Tales valores se dispondrían en forma de red en cuyos nudos estaría cada valor a tener en cuenta, y no en forma de pirámide en la que un valor o grupo similar de ellos se situarían en la cúspide de esa pirámide. La disposición de los valores implícitos en las actividades tecnológicas en esta última forma sería la manera neoliberal, donde se primarían los valores económicos principalmente. La disposición en forma de red, o sea, una ética que yo llamo reticular, y que he desarrollado ya en buena parte, podría corresponder a una sociedad tecnológica sostenible socialmente. Para este tipo de sociedad, el valor ético de sostenibilidad social sería básico y además satisfaría la regla de la mejor razón desde el punto de vista de la dimensión moral de la tecnología a la que me referí antes. Fuente: Eladio Díez # fiap comunicación


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respuesta a Aurora Escrito por Ramón Queraltó el 2008-10-01 19:46:40 En primer lugar, pido disculpas por tardar este tiempo en contestar. La razón es que una buena parte de septiembre he estado fuera de España en Iberoamérica, y no he tenido el tiempo mental suficiente para redactar estas líneas. A la Tª se le ha considerado tradicionalmente sólo como "instrumento" y esto, en mi concepción, se queda en la superficie nada más. Pues un instrumento es algo que se utiliza para algo determinado y una vez usado se deja sin más. Pero hoy día, sobre todo con las tecnologías de la información y comunicación (TIC) no es así, ya que la Tª se convierte en algo que nos acompaña regularmente para hacer nuestra vida. A eso llamo yo "mediación", o sea, un elemento que es indispensable ya para desenvolvernos vitalmente. Una mediación es por tanto el puente que nos enlaza con el mundo de forma ineludible, y sin el cual no hay posibilidad de "meternos" en nuestro mundo (sociedad, etc.). De ahí que no podamos "dejar" a un lado la Tª, y, en especial, a las TIC. Por eso, la concepción instrumentalista de la Tª es hoy por hoy insuficiente. Puedes encontrar más en mi último libro titulado "La estrategia de Ulises o ética para una sociedad tecnológica" (Madrid, CICTES/Ed. DOSS, 2008), próximamente en descarga libre en http://personal.us.es/queralto. Muchas gracias por tu comentario.  | ¿QUÉ ES ENTONCES LA SOSTENIBILIDAD? Escrito por PARMENIDES el 2008-08-04 20:22:36 Coincido contigo amigo Macario, por eso es tan importante precisar los conceptos aunque algunas veces resulte tedioso y cansino. No obstante, vaya por delante, que el concepto de Sostenibilidad (no sostenibilidad) está profundamente arraigado en un compromiso ético con las futuras generaciones de entregarles un entorno natural, como mínimo, como el que nosotros recibimos, lo que ocurre es que efectivamente es un concepto muy generoso en sus límites y seguramente debemos precisar de qué hablamos realmente cuando nos referimos a él. Estoy más que convencido que mucha gente, sin mala fe, lo asocia con un respetar el medio natural pero al mismo tiempo sin cuestionarse el modelo de desarrollo que nos ha llevado a la situación actual (causa), lo cual denota, en mi opinión, “un sí pero no o un no pero sí”. Eso sin entrar a valorar algunos anuncios de las grandes empresas de energía (principales enemigas del entorno natural) que estoy convencido que cuando hablan de sostenibilidad a lo que realmente se refieren es a la sostenibilidad de sus negocios. En una sociedad dominada por la imagen y los medios, es fundamental resumir en pocas palabras (no como este texto) o imágenes (iconografiar la realidad) ideas que calen en el personal no tanto por su veracidad o nivel de compromiso con la Sostenibilidad sino por su estética u oportunidad. Creo que el fenómeno de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), muy en boga últimamente, es un buen ejemplo de ello, sin por ello descalificar a priori todos los intentos que al respecto se están dando en la actualidad. Además sumergidos en una crisis de la que todavía no se sabe realmente su magnitud este tipo de iniciativas van al “desván“, de momento.
 | quimeras Escrito por Macario el 2008-08-03 23:57:29 En el mundo del utilitariamo, hablar de sostenibilidad es hablar de quimeras. Es más se habla de sostenibidad pero siempre que sea útil para el negocio. | SOSTENIBILIDAD vs UTILITARISMO Escrito por PARMENIDES el 2008-08-02 18:40:38 La moral en la vertiente personal e individual, pero sobre todo la ética (la eticidad) en nuestra relación con “el otro”, entendiendo este otro no solo las personas, sino también el medio natural que nos acoge, exige toda una reformulación ética del papel de la tecnociencia en nuestras vidas y en nuestras relaciones sociales y económicas. Una ética que dote de sentido concreto y realizable al concepto de sostenibilidad, porque, cabría preguntarse,¿ qué mayor compromiso y responsabilidad moral y ética, que entregar un mundo a las generaciones futuras, como mínimo, como nos lo dejaron a nosotros?. Coincido con el Sr. Queraltó en que la tecnología es algo más que un mero instrumento (estático/muerto), y que por lo tanto incorpora “valores” a nuestras relaciones, el problema es, quizás, impedir o combatir la preponderancia casi exclusiva de esos valores utilitaristas y de eficiencia, que de manera “natural” la tecnología incorpora al entramado económico y social. Mi opinión es que la tecnociencia tiene que incorporar a su estructura y construcción, de una forma ya inevitable y urgente no solo aspectos de eficiencia técnica y económica, sino además, elementos axiológicos que le den un sentido ético al progreso técnico, llenando de contenido social a la palabra desarrollo, y ese es, creo, uno de los retos más interesantes y urgentes que tenemos enfrente de nosotros.
 | pregunta Escrito por Aurora el 2008-08-02 10:17:08 No entiendo muy bien la diferencicioón que estableces entre mediación e instrumento para la tecnología. Siempre entendí que la tecnología es un instrumento, un medio para el logro de determinados fines. Saludos  |
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