[N1] [N2] [N3] [N4] [N5] [N6]

>Cambio Tecnológico y Participación Social
--------------------------------------------------------

[Sumario] [Editorial] [Artículo_1] [Artículo_2] [Artículo_3] [Artículo_4] [Artículo_5]

A2: Impactos sociales de los cambios tecnológicos

 

Sería inimaginable concebir nuestro actual nivel de vida sin los grandes cambios tecnológicos: la medicina, el transporte, las comunicaciones, la energía, etc., todos los sectores son tributarios de las innovaciones tecnológicas.
El discurso optimista de la revolución tecnológica siempre auguró que con ella se podrían superar los problemas ancestrales de la Humanidad: pobreza, paro, superpoblación, migraciones obligadas, desigualdades sociales, etc.

La realidad nos demuestra que, a pesar de los inequívocos avances positivos, la orientación y el uso actual de ciertas tecnologías no sólo no solucionan algunos de esos problemas, sino que los agravan profundamente:

  • Es incuestionable que los beneficiarios directos e inmediatos de las mejoras tecnológicas sólo representan una mínima parte de la humanidad. El resto, no sólo no ve que sus problemas se resuelvan, sino que advierten cómo aumenta la distancia entre ellos y la parte más desarrollada del planeta.
  • Los llamados "efectos secundarios" de ciertas tecnologías, principalmente de la industria y los transportes, están cuestionando la subsistencia física del planeta.
  • La implantación extensiva y en no pocas ocasiones arbitraria de las innovaciones tecnológicas está suponiendo un aumento correlativo de la depreciación del capital variable que constituye el llamado ‘factor humano’ de la producción y está revolucionando todos los esquemas de contraprestación laboral .
  • Allí donde se está aplicando de forma masiva el cambio tecnológico, especialmente en lo que a las tecnologías de la información y la comunicación se refiere, se están produciendo importantes mutaciones sociales de signo diverso y contradictorio, constatándose, en cualquier caso, una más que preocupante ausencia de control democrático sobre las mismas.

Aquí, nos vamos a referir de manera especial a los siguientes impactos tecnológicos:

  • Los relativos a la seguridad de las personas y el medio ambiente.
  • Los que provocan un aumento de la dualización económica y social.
  • Los que están alterando las relaciones sociales, políticas y laborales.


Impactos ecológicos

Que existe un deterioro progresivo del entorno ecológico (en el que se debe incluir el riesgo para la integridad física de laspersonas) como consecuencia del uso y abuso de algunas tecnologías, es más que evidente. Como lo es que no habrá posibilidades de reconducir la situación mientras el crecimiento sin límites siga siendo la lógica en la que se enmarquen las innovaciones.

Los avances tecnológicos están permitiendo una sobreexplotación abusiva de los recursos naturales y, por lo general, las luces de alarma sólo se encienden en situaciones de irreversibilidad total o con motivo de los espectaculares accidentes que cíclicamente nos sorprenden.

Es obvio que la responsabilidad última no recae en la tecnología en sí misma considerada, sino en su uso perverso y que el origen de éste abuso no es la "demanda implacable del mercado", como sus mentores suelen argüir, sino las prioridades económicas, políticas, etc. de quienes disponen de los recursos tecnológicos necesarios y capacidad para condicionarciertas pautas de consumo.

Un modelo determinado de actuación sólo puede ser neutralizado con otro modelo alternativo: de ahí la necesidad ineludible de un procedimiento político y social de evaluación de las innovaciones tecnológicas que se sitúe en la lógica de las causas y no sólo en la lógica de las consecuencias.

De ahí que la defensa activa de los valores ecológicos (incluida la defensa de personas y colectivos en peligro) no debiera ser una tarea marginal para las organizaciones políticas y sociales formales ni, mucho menos, una actividad que se delega a meritorias organizaciones no gubernamentales que, por su propia naturaleza, sólo pueden actuar muy parcialmente y, en general, sólo sobre los efectos y no sobre las causas.

Tampoco es posible, entre otras cosas porque no hay tiempo, cifrar todas las esperanzas en la definitiva conformación del "tercer sector" de la era postmercado que nos promete Jeremy Rifkin con su fin del trabajo (1).

Impacto social: cambio tecnológico y desigualdad

"Los avances científicos y tecnológicos que se dan en los países industrializados, tienden a incrementar las desigualdades entre países ricos y pobres y a dificultar el acceso de éstos a las innovaciones tecnológicas" (2).

Hubo un tiempo en el que se pensaba que de una forma natural el desarrollo científico y tecnológico terminaría llegando a los países más pobres e incluso que éstos serían sus beneficiarios más destacados. En 1.995, Nicholas Negroponte, a propósito de su libro Being digital, todavía se preguntaba (!), analizando el promedio de edad de los ciudadanos alemanes y mejicanos, cuál de esas dos naciones se beneficiaría primero del ser digital (3).

Hoy por hoy, la respuesta es fácil encontrarla. La brecha entre países ricos y pobres es cada vez es más evidente y la tecnología acentúa más esa evidencia.

El sueño utópico de una especie de tecnoparaíso en el que las seculares diferencias entre unos pueblos y otros, entre unas sociedades y otras quedarían arrasadas gracias a la tecnología sigue siendo simplemente una quimera.

Los factores que explican la paradoja de que muchos cambios tecnológicos sirvan para distanciar y profundizar en la dualización económica y social de los pueblos, en vez de para unir, son diversos:

  • En una economía de carácter global, la tecnología se convierte en un elemento de carácter estratégico y en un factor de competitividad de primera magnitud. Nadie, pues, está dispuesto a cederla graciosamente.
  • La venta o eventual cesión de tecnología se hace siempre con los criterios, ritmos y prioridades del país vendedor y no con los del comprador. Ello dificulta ab initio una adecuada apropiación tecnológica por parte de los países menos desarrollados y les obliga a larga y onerosa dependencia difícil de resolver.
  • La falta de formación o de capacitación y la ausencia de una gestión empresarial autónoma, junto a unos esquemas y valores culturales diferentes, impide que se generen unas aplicaciones en consonancia con sus verdaderas necesidades y/o prioridades sociales.

En vez de un instrumento de liberalización y de progreso, la tecnología se puede convertir así en un arma imperialista más de globalización económica y cultural que acabe aplastando definitivamente las culturas regionales y/o minoritarias.

El desarrollo tecnológico tiende un puente entre unos pueblos y otros, entre unas culturas y otras, y el tránsito por ese enlace, en pura teoría, es bidireccional. En la práctica, sabemos que el flujo en uno y otro sentido no es equivalente, ni siquiera proporcional.

Las denominadas culturas híbridas (4) o sincréticas, fruto de ese intercambio descompensado que, por ejemplo, propician las tecnologías de la información, son buena prueba de ello. Se trata de culturas generadas no a través de un proceso de síntesis e integración, sino a base de adosamientos coyunturales (según las modas lingüísticas, del vestir, etc. dictadas por los medios) y de mixtificación intelectual.

Tecnología y protagonismo social

Ninguna aplicación tecnológica es inocua. Mucho menos lo son los intereses a los que responde. La implantación intensiva de nuevas tecnologías, especialmente las referidas a la información y la comunicación, está generando todo un rosario de consecuencias políticas, sociales y laborales, de distinto signo.

Para unos, "la sociedad civil internacional, enlazada gracias a los recursos tecnológicos ha ganado una significativa presencia en el debate y las decisiones políticas en numerosas naciones" (5).

Otros destacan que "la nota diferencial del Infolítico Superior respecto a las eras previas es que, por su propia naturaleza, los usuarios tendrán un protagonismo que no tuvieron en el pasado. Será cada vez menos cierta la afirmación de Paul Valery de que ‘ la política es el arte de impedir que la gente tome parte en los asuntos que le conciernen’" (6), enfatizan otros.

Es claro que visiones tan optimistas como las precedentes no son generalizables. Por el contrario, como ocurre con el desarrollo tecnológico en general y con los beneficios económicos que de ellos se desprenden, también en el campo político y social se pone en evidencia el contraste y la gran distancia que existe entre quienes saben, tienen, y utilizan las nuevas tecnologías y quienes no las tienen, no saben usarlas o, simplemente, no pueden acceder a ellas.

También aquí, en contra del optimismo desmesurado de Negroponte, se ha de pagar una dolorosa factura en términos de dualización, desestructuración y desvertebración social.

Pero, aun más. Tampoco se corresponde con la verdad que el acceso a las nuevas tecnologías suponga automáticamente un mayor protagonismo social. El slogan " cibernautas informados son ciudadanos enterados " no explica de qué se enteran más esos ciudadanos y, sobre todo, no aclara que tener información no significa pasar a la acción.

Como acertadamente destaca Pérez Jiménez (7), "lo que Julia Kristeva considera que ha sido patrimonio de los intelectuales desde la Antigua Grecia hasta los años 60, es decir, la capacidad de generar un pensamiento alternativo y desafiante, desaparece en las últimas décadas".

Se trata de la indiferencia operacional a la que Gilles Lipovetsky (8) se viene refiriendo de manera reiterada, "consecuencia de un proceso de deserción intelectual destinado a tener un desarrollo considerable con el progreso telemático".

El auge de la automarginación. El ciber-underground

La deserción del activismo que describe Lipovetsky, en la que indudablemente influyen muchos factores, tiene connotaciones específicas en el individuo que frecuenta y consume las innovaciones tecnológicas.

Por ejemplo, no deja de ser inusitado que en pleno auge de la interactividad, cuando el ciudadano informado e informatizado podría obtener cotas antes inimaginables de intervención directa e inmediata en todos los asuntos que le conciernen, la defección política y sindical se haya extendido considerablemente.

No deja de llamar la atención que, cuando le sería más fácil converger en objetivos y procedimientos colectivos, el habitante de la aldea global no actúa desde la res-publica, sino desde su más estricta individualidad.

Pero, sería excesivo pretender que esa apatía frente a la acción colectiva tenga su última razón de ser en una falta de inquietud social generalizada o en el más completo desinterés por los asuntos comunitarios. Más bien, parece ocurrir que el cibernauta enterado ha optado por otro tipo de intervención y, sobre todo, por otro tipo de realidad.

En cada cibernauta parece haber una cierta tendencia hacia lo underground, no en el sentido de atracción por lo subterráneo ni mucho menos por lo sórdido, sino en el de reclamo de un espacio ajeno y distinto a cualquier ámbito formalmente institucionalizado.

Para ello, se construye una nueva realidad - la realidad virtual - a la medida de su propia individualidad, sin más límites que el que imponga su propia imaginación. Cada vez que un cibernauta enciende su computadora, el oxímoron toma cuerpo y el síndrome de Alicia a través del espejo sobrevuela la red y le envuelve con sus sorprendentes paradojas (9).

(1) Rifkin, J. (1996) El Fin del Trabajo.Paidos
(2) La primera revolución mundial. Informe del Consejo al Club de Roma
(3) Citado en Trejo, R. (1996 ) La nueva alfombra mágica. Fundesco. pág. 203
(4) García-Canclini, N. (1990 ). Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. Grijalbo.
(5) Trejo, R. (1996) op. Cit., pág. 17.
(6) Terceiro, J.B. ( 1996 ) Sociedad digital. De homo sapiens al homo digitalis. Alianza
(7) Pérez-Jiméne ( 1996 ) op. Cit., pág. 122.
(8) Lipovetsky, G. ( 1996 ) La era del vacío. Anagrama
(9) Ver Gubern, R. (1996). Cap. VI. Del bisonte a la realidad virtual. Anagrama.


-------------------------------------------------
Envíanos tus reflexiones y comentarios a:info@fiap.org.es
-------------------------------------------------

© fiap , 2004.
Todos los derechos reservados. Puedes redistribuir, reenviar, copiar o citar este documento siempre que no lo modifiques y no lo uses con fines comerciales. Debes incluir esta nota, así como el nombre de fiap (foro de investigación y acción participativa para el desarrollo de la sociedad del conocimiento) http://www.fiap.org.es

---------------------------------------------------------